Pragmatismo

Pragmatismo

 

    Otro especto intelectual importante de Mead es el pragmatismo: en efecto, Mead es una de las figuras claves en el desarrollo de la filosofía pragmática, (entre otros se cuenta con Dewey y Charles Pierce). Mead (1938/1972) pensaba que “ el pragmatismo era una conducta natural estadounidense. El pragmatimo reflejaba el triunfo de la ciencia y del mundo social (Baldwin 1986). En lugar de ser de índole contemplativa y espiritual como en las corrientes filosóficas anteriores, el pragmático estudia el mundo real, la realidad  empírica. Los pragmatistas creen en la superioridad de la ciencia frente a las doctrinas filosóficas y cualquier otro tipo de conocimiento. Como dice Jhon Baldwin: “la ciencia es superior al aprendizaje mediante el método de prueba error, la introspección a la prueba a priori, al dogma religioso, al idealismo, a la filosofía especulativa, y a todas las demás fuentes de conocimiento que no son empíricas”. (1986:16). La ciencia constituye el medio optimo no solo para obtener conocimiento, sino también para analizar y solucionar los problemas sociales. Las teorías científicas, así como las ideas en general, deben verificarse mediante el empleo de métodos científicos. Las ideas que superan la prueba son las que proporcionan un conocimiento util y pueden resolver los problemas. Los pragmatistas rechazan la idea de la existencia de una verdad absoluta.  De acuerdo con el conocimiento científico, creen que las ideas son provisionales y están sujetas al cambio a la luz de investigación futura.

 

    El pragmatismo también implica una serie de ideas que están relacionadas con la teoría sociológica de Mead (Charon 1995). Primera, para los pragmatistas, la verdad y la realidad no existen fuera del mundo real: se “crean activamente cuando actuamos en el mundo y nos proyectamos hacia el” (Hewin, 1984, vease también Shalin 1986). Segunda, la gente recuerda el pasado y basa su conocimiento del mundo en lo que se ha revelado util. Suele modificar lo que ya no funciona. Tercera, las personas definen los objetos sociales y físicos que encuentran en el mundo de acuerdo con el uso que hacen de ellos. Finalmente, si queremos comprender a los actores, debemos basar nuestra comprensión en lo que verdaderamente hacen en el mundo.  Con forme a estas ideas, nos resulta comprender la afirmación de Jhon Baldwin de que el pragmatismo esta”arraigado en la rudimentaria pero efectiva ética norteamericana que desarrollaron los colonos para enfrentarse al reto que planteaba la nueva frontera y a los problemas prácticos derivados de la colonización de una nueva tierra” (1986: 22). En suma, el pragmatismo es una filosofía “pragmatica” en varios sentidos, incluso el hecho de que adopta tanto el enfoque de los científicos sobre el aquí y el ahora como los métodos científicos, de que se ocupa de lo que la gente hace realmente, y e que se ocupa de generar las ideas practicas que nos pueden ayudar a solventar los problemas de la sociedad.

 

    Lewis y Smith (1980) distinguieron entre dos corrientes del pragmatismo: el pragmatismo nominalista (asociado a Jhon Dewey y William James) y el realismo filosófico asociado a Mead. El primero defiende que si bien los fenómenos sociales existen, no existen independientemente de las personas y no tienen una influencia en la conciencia y la conducta individual (algo que se opone a los hechos sociales de Durkheim y a los mundos reificados de Marx, asi como al pensamiento de Weber y Simmel). En concreto esta perspectiva concibe a los individuos como “agentes existencialmente libres que aceptan, rechazan, modifican o, en cualquier caso, definen las normas, los papeles, las creencias etc… de la comunidad según sus propio intereses y planes particulares del momento” (Lewis y Smith, 1980:24). Sin embargo, los realistas sociales ponen el enfasis en la sociedad y en el modo en que esta crea y conserva los procesos mentales individuales. Mas que constituir agentes libres, los actores y los procesos cognitivos y conductas están controlados por el conjunto de la comunidad.

 

    Una vez desarrollada y explicada la diferencia entre las dos corrientes, Lewis y Smith concluyen que la obra de Mead se enmarca mejor en la perspectiva del realismo filosófico. Esta ubicaciones será útil y arrojara la luz sobre el análisis que se realizara ( especialmente el de la prioridad que da Mead a lo social). Sin embargo, clasificar a Mead como realista seria incluirle en la misma categoría que Durkheim, algo inaceptable debido a las diferencias que existen entre sus teorías. De hecho, la teoría de Mead no encaja totalmente en ninguna de estas categorías. En el pensamiento de Mead encontramos tanto elementos nominalistas como realistas. En concreto, en una buena parte de la obra de Mead los procesos sociales y la conciencia se explican recíprocamente y no pueden distinguirse con claridad. En otras palabras, la obra de Mead se caracteriza por una dialéctica entre el realismo y el nominalismo.